Entrevista a Manuel Retes (parte 2)

LEER DESDE CHICO Y DE GRANDE TAMBIÉN

–¿Cómo cree que fue su ingreso al mundo de los libros y de la lectura?

–Fueron mi abuelo y mi viejo, los responsables los tengo bien ubicados. Mi abuelo vino analfabeto a este país, aprendió a leer acá. Llegamos del colegio con mi hermano, yo había terminado cuarto grado, y a mi hermano le habían regalado diez pesos, a mí me dieron un sobre, y adentro un papel, ¿qué decía? ‘Vale por una colección completa de Julio Verne y Emilio Salgari’. Todos esos libros me los comí. Para entonces ya tenía mi librito de caballería. Nuestro viejo, después de cenar, nos leía. El primer libro que nos leyó papá fue Tarzán. Cuando terminó, nos dijo, ‘ahora van a leer ustedes’. Así que al principio yo le leía a mi hermano. Otro de los que recuerdo y he conservado son los libros de Sherlock Holmes, todos.

–¿Ahí está la ciencia presente, la inducción, todo eso que también lo cautiva, no?

–Sí, y es uno de mis héroes de la ficción.

–¿Vuelve a leer lo que ya leyó?

–Siempre. Lo importante, decía un hombre que se llamaba Borges, no es leer, sino releer. Eso lo pone en boca de un personaje. Por ejemplo, si vos lees Las mil y una noches una sola vez, no lo has leído. Además de ser un libro infinito, siempre te va a llenar de asombro

–¿Qué obras relee?

–A Borges lo releo permanentemente y muchas cosas me las sé de memoria. Es hermoso, aunque no quisiera ser amigo de ninguno de sus personajes. Releo a Mario Bunge. A Sherlock Holmes. A Victor Hugo… Cuando terminé de leer Los Miserables lloré, tenía trece años. Lo volví a leer a los veinticuatro, y cuando lo terminé lloré nuevamente. La última vez que lo leí, hará unos cinco años, y mirá que soy duro para llorar, se me mojaron los ojos, porque está tan bien escrito y están los personajes ahí, son gente, son gente de verdad.

P OETA ENTRE GAUCHOS Y FILÓSOFOS
–Usted publicó un libro de poesía gauchesca, Payando por la historia, los debates con los filósofos griegos. ¿Cómo surgió esa idea?

–Un día cae un hombre a mi consultorio, un hombre viejito, era Dante Balestro. Yo no lo conocía a él. Me viene a ver y me dice “usted me ha ayudado a vivir”, “¿no le parece mucho?” le digo, “no, le voy a contar, leí unos versos que hizo usted”… Era la primera parte de este libro de los dos paisanos que se fueron a pasear por la historia. Eran unos versos sueltos. “Usted me ha ayudado a vivir con esto de los griegos, siga escribiendo”. Entonces lo empecé a visitar, y cada vez que iba le llevaba algunos versos.
Los paisanos se ponen a payar con todos, Euclides, Aristóteles, Platón, Pitágoras, Arquímedes. Van recorriendo el mundo así.

–¿Es lo único que ha publicado?

–Lo único que he perpetrado, como dice Borges. También he escrito algunos artículos por ahí, pero son una porquería, son textos sobre todo de biología, una pasión mía. Por eso uno de mis héroes es Darwin. Tengo héroes y no los escondo. Darwin es un tipo querible como persona, muy inteligente, estudioso y humilde.

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Publicado en: Blog

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