“Te quiero”, de J. P. Zooey

Por Agustín Molina

Aun cuando el tema es comentar la novela de J.P. Zooey, que se llama “Te Quiero”, voy a arrancar con dos confesiones.12067323_846423632139761_789920408_n

La primera es que para el mercado yo soy un inmigrante digital. A pesar de esto, y quizás precisamente por esto, todo lo que tenga que ver con las relaciones en el mundo de las redes me divierte, me interesa como objeto de estudio. Y en ese sentido, Te quiero me sorprende porque es una novela que cuenta la intimidad de una pareja de “nativos” tecnológicos que se relacionan por whatsapp, por mail, por skype, pero nunca por teléfono.

La segunda de las confesiones es que cuando leo algo voy apuntando cosas, y así es como creí que había encontrado el título perfecto: “El amor en los tiempos de Skype”, pero leí a Maximiliano Tomas quien con su pluma mordaz y precisa bautizó a la reseña de este mismo libro como “El amor en tiempos del kirchnerismo” y lo tuve que abandonar.

Antes de comprar el libro, tomé mis precauciones. No quería repetir la escena que tuve con los chicos de la Librería Rodríguez con “Merca”, así que esta vez, cuando me dijeron “¿Qué necesitás?” no les dije “Te quiero”, sino que cuidadosamente le alcancé un papel con el título de la obra y su autor. Es que a los chicos de la librería les tengo cariño, pero de ahí a decirles “Te quiero” hay un trecho. Al menos deberían invitarme a cenar primero.

De todos modos, volvió a ocurrir:

– Acá tenés. “Te quiero”.

-No, ni un poquito, le dije.

La comparación con la obra de Loyds será inevitable, y no sólo se trata de la obviedad de decir que se trata de dos libros contemporáneos escritos por autores con seudónimos, lo que resulta un detalle de lo menos importante.

En la novela Bonney iba a jugar al Candy Crush en su Samsung Galaxy. Clyde usaba como mantra nombrar marcas de las más diversas. Entonces, promediando la lectura, me surgió la primera duda: ¿Cómo envejecerá esta novela? Pero el futuro es incierto, y en los clásicos la gente se comunicaba por telégrafo, carta, teléfono o postas, por lo que no es necesario cuestionarse tanto.

Lo cierto es que yo juego al Candy Crush en mi Samsung Galaxy. Y también tomo el 168, como en la novela, y camino por Córdoba y Gascón, y entiendo que ese es el valor de la obra. Es auténtica. Tiene raíz. Está bien parada sobre su escenario. Como Juan Diego Incardona con su Villa Celina, como Hernán Ronzino con su Chivilcoy o como Juan José Becerra con su Junín.

Bonney estudia en la UBA y trabaja en un Laverrap. Manejan suficiente dinero como para que ese no sea un problema. Tanto él como Clyde pertenecen a una clase media acomodadísima, pueden cumplir con sus caprichos y tienen servicio médico prepago. Sólo roban por diversión.

Se mueven entre Palermo-Villa Crespo-Almagro, y por bares míticos como el San Bernardo de Corrientes y Gurruchaga, el Varela Varelita de Paraguay y Scalabrini Ortiz, o el de la librería Eterna Cadencia en Honduras y Fitz Roy, y son dos personajes sensibles, ególatras y muy queribles.

Hay un ritmo especial en el relato: “Después Bonnie dijo algo sobre un galón y sobre salchichas de viena. El mozo trajo una cerveza y dijo algo sobre unos chorizos de viena o de chucrut y Bonnie dijo que sí. O Bonnie dijo algo sobre chorizos y sobre Viena o Alemania y el mozo propuso un recinto de rastis con instalaciones para gas y Bonnie dijo que sí”. El lector debe reconstruir el relato. Si puede. O esperar que aclare. Si aclara. Y también agrada esta ambigüedad.

Como el Jhonnie de “Merca”, Bonnie y Clyde son autodestructivos. Toman medicamentos, comen salteados, huyen de los médicos, se cortan. Están insatisfechos. No saben lo que quieren. No hablan de política ni de fútbol. Son como peces que “transitan la corriente”, no son fans de nada, les falta un líder, y todo les da igual.

Una generación con todo eso, lo bueno y lo malo, una nueva generación que se angustia porque no sabe qué hacer, pero que irrumpe sin deudas con el pasado, sin demasiadas culpas, desprejuiciados, creativos, jugados.

Anuncios
Publicado en: Blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s