Dos textos potentes de Mariana Kozodij

 

por Daniela P. Bobbio y Agustín Molina

 

amaliaEn la página “Exposición de la actual narrativa rioplatense” se pueden encontrar 40 narradores que ofrecen al público su obra en forma gratuita. En ella los autores tienen derechos sobre sus obras pero renuncian a la prohibición de reproducción, es decir, las hacen libres y nos regalan sus trabajos. Entre otros, hay dos textos de Mariana Kozodij; dos cuentos sorprendentes, dinámicos y muy bien escritos. Ambos son tan interesantes como distintos.

El primero, como “entrada”, se llama “Dos Tacos”, y es corto, potente, conciso y porteño. Descriptivo de un lugar y un momento determinado. Un paisaje urbano, conocido pero nada convencional, y una situación que desencadena dos moralejas: “nunca es bueno prejuzgar por las apariencias”, podría ser la primera. Y la segunda: “si tenemos dos oídos y una boca es, precisamente, para escuchar más y hablar menos”, lo que nos llevará, inexorablemente, a “meter menos la pata”. Después de todo, siempre es bueno tener en cuenta el consejo que el Rey le dio a la Reina: “cuando no tengas nada que decir, mejor cállate la boca”.

La rica entrada nos habilitará pedir el plato principal que, sin dudas, nos dejará sin lugar para el postre. “Amalia” no se parece en nada al primero, sin embargo es tan sorprendente, dinámico y bien escrito como “Dos Tacos”. Es un texto complejo. Está trabajado en cinco planos: un narrador que cuenta a Amalia Alois, la abuela en su niñez, la misma abuela en la niñez de Amalia, Juan y, finalmente, Amalia en primera persona.

Estos cinco planos superpuestos no provocan, como podría esperarse, un engorro; sino que son un salvavidas de un relato asfixiante. Asfixia el desarraigo de la abuela, asfixia la locura de Amalia, asfixia la oficina de Juan. Y todo lleva a un relato que, finalmente, estremece. La prosa firme, económica, limpia de Kozodij acelera la pulsación y provoca imágenes vívidas en ambos relatos: la servilleta transparentada por la grasa del sándwich de milanesa de Raúl, o la imagen en el espejo de Amalia que “no se reconoce pero hace un gesto de saludo”, son apenas dos de las tantas en las que los textos se apoyan.

“Amalia” no se demora en descripciones del entorno, sino que se concentra en los pensamientos, sentimientos y emociones por los que van atravesando los protagonistas. Una mujer desequilibrada, un marido superado por la situación y la vida misma pasándoles factura.

Además de leer el cuento en la página de narradores rioplatenses, también se puede conocer a la autora y escuchar un tramo de Amalia en este video.

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Publicado en: Blog

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